Acerca de las láminas para ventanas
Las láminas para ventanas son finas películas transparentes autoadhesivas que se aplican al vidrio y a los sistemas de acristalamiento de edificios ya construidos para modificar y mejorar las propiedades del vidrio (o del plástico) sin alterar la estructura de la ventana ni del edificio. Las láminas para ventanas pueden absorber y reflejar hasta un 80 % del calor procedente del exterior, lo que genera un ahorro energético cuantificable en los sistemas de refrigeración o, por el contrario, reduce la pérdida de calor del edificio a través del sistema de acristalamiento. Las láminas para ventanas se pueden utilizar en prácticamente cualquier tipo de acristalamiento, complementando y mejorando el control del rendimiento solar del vidrio.rnrnA menudo existen ideas erróneas sobre las láminas para ventanas, que se asocian con un tintado oscuro o espejado en vehículos y edificios. Al navegar por este sitio web, se dará cuenta de que esta tecnología es mucho más que eso.rnrnLas láminas para ventanas ofrecen soluciones rentables para una vida mejor. Los procesos de fabricación de alta tecnología permiten utilizar las láminas para ventanas en diversos sistemas de acristalamiento para mejorar el entorno de trabajo y de vida cotidiano. Las láminas para ventanas están compuestas por hasta 230 capas diferentes que contribuyen a sus propiedades avanzadas, lo que las convierte en productos de gran calidad y muy duraderos.
Breve historia de las láminas para ventanas
El concepto de las láminas para ventanas destinadas al control solar en cristales planos se remonta a principios de la década de 1960. En aquella época, el objetivo principal era controlar los desequilibrios de calefacción y refrigeración derivados de la carga solar. Se descubrió que esas primeras láminas reflejaban la radiación solar desde la ventana, evitando el calentamiento de las superficies interiores normalmente expuestas a la luz solar directa, al tiempo que permitían ver a través del cristal.rnrnA medida que se desarrollaba y mejoraba el concepto de las láminas para ventanas, surgió la demanda de láminas de control solar de colores que complementaran el diseño arquitectónico. La coloración de la lámina se logró mediante diversos métodos para producir colores como el bronce, el gris, el dorado, el ámbar, etc.rnrnLa crisis energética de principios de la década de 1970 despertó el interés por otro aspecto del uso de las láminas para ventanas: la reducción de la pérdida de calor hacia el exterior. Se descubrió que la lámina de poliéster tendía a absorber y reirradiar el calor infrarrojo de onda larga en lugar de actuar como un medio transparente. A través de la experimentación, se desarrollaron nuevos materiales y estructuras de láminas que potenciaban esta característica. Estas láminas mejoraron considerablemente la retención de calor en el interior de las habitaciones.rnrnCon el aumento de los costes energéticos, productos como las láminas para ventanas son cada vez más valiosos como inversión para propietarios de inmuebles comerciales y residenciales, así como para gestores de instalaciones comerciales. Aparte del ahorro potencial en costes y puesta en marcha, desde una perspectiva ecológica, elegir láminas para ventanas tiene un menor impacto medioambiental que crear una ventana nueva y desechar la antigua. Las láminas para ventanas, eficaces tanto en términos de carbono como de costes, reducen la huella de carbono de un edificio de forma más eficaz y a un menor coste que las ventanas nuevas. A la hora de renovar una estructura existente para lograr una envolvente de edificio de alto rendimiento, la instalación de láminas para ventanas debe incluirse entre otras mejoras de rehabilitación.
